Guía
El capital objetivo es la cifra que, con tu tasa de retiro, financia tu gasto anual sin depender de un salario. Bajar la tasa de retiro sube la meta: es el precio de un plan más conservador.
La brecha compara esa meta con lo que acumularías al ritmo actual. Si es negativa, tienes tres palancas: aportar más, alargar el plazo o reducir el gasto esperado. Reducir el gasto es la más potente, porque baja la meta y sube el ahorro al mismo tiempo.
Esta proyección supone un rendimiento constante. La realidad llega en rachas: el orden de los años buenos y malos cerca del retiro importa tanto como el promedio, así que deja margen y revisa el plan cada año.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se calcula el capital objetivo?
Se divide tu gasto anual entre la tasa de retiro. Con 4 por ciento, un gasto de 30,000 al año exige 750,000 de cartera.
¿Qué es la regla del 4 por ciento?
Un estudio clásico sobre carteras mixtas concluyó que retirar 4 por ciento del capital inicial, ajustado por inflación, sobrevivió a horizontes de 30 años en la mayoría de escenarios históricos. Es una referencia, no una garantía.
¿Debo usar una tasa de retiro más baja?
Si te retiras joven o esperas rendimientos menores, 3 a 3.5 por ciento es más prudente. La calculadora te deja moverla.
¿La proyección incluye pensiones o seguridad social?
No. Si esperas ingresos externos, réstalos de tu gasto anual antes de escribirlo.
¿Los rendimientos son reales o nominales?
Trata el rendimiento como nominal y usa un gasto anual también nominal, o bien usa un rendimiento real (ya descontada la inflación) para razonar en dinero de hoy.
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